Kiosko y Más nos permite acercarnos al excitante mundo de los archivos PDF de pago.
Orbyt va más allá e incluso nos permite ver PDF’s con fotos que al pincharlas reproducen vídeos, como si fuese el Daily Prophet, además de algunos artículos de opinión, retransmisiones de ópera y grandes ventajas como cenas, noches de hotel para dos personas y similares (se echa de menos la yogurtera, para que negarlo)
Sólo hay un problema, los kioskos digitales presuponen la existencia de periódicos y revistas, algo que gracias a la “genial” gestión en los grupos de comunicación no está asegurado que siga ocurriendo para la mayoría de ellos en un plazo de tres años.
Un modelo de negocio para cambiar la forma de hacer información, adaptando los ritmos de producción a lo que demandan los usuarios, en el que lo digital avanza y lo analógico reduce su importancia (que no desaparece).
Me recuerda a la situación de los pequeños comerciantes, con su cercanía, su producto cuidado, sus horarios comerciales… sobrepasados por las grandes superficies que simplemente se adaptan a lo que los clientes piden. Entonces chillan y patalean. No son ellos los que se tienen que adaptar a los nuevos tiempos, son los tiempos los que tienen que quedarse quietecitos, como siempre.
No me gustaría que desapareciesen los pequeños comerciantes, los prefiero a las grandes superficies en algunas ocasiones, pero tienen que entender que no puedo ir a hacer la compra semanal a sus establecimientos, simplemente porque no se adaptan a mis necesidades: hago la compra los días que puedo, a las horas que puedo y tengo que comprar algunos productos fijos, y ellos no están ahí en esos momentos.
Los grupos de comunicación deben entender que si yo quiero consumir noticias de forma inmediata, en cualquier lugar, en el dispositivo que tenga a mano, no me interesa ni el periódico que me venden con noticias del día anterior, y mucho menos un archivo de periódicos y revistas en PDF por el que me intentan cobrar dinero.
Es triste que los grupos de comunicación se gasten el poco dinero que tienen en hacer productos para cubrirse las espaldas (“Lanzamos los quioscos porque era lo que todo el mundo hacía… imaginaos si hubiesen tenido éxito y no hubiésemos estado allí…”), y que no destinen nada en investigar y lanzar productos innovadores. Como ya dije anteriormente, pensar es una inversión; copiar, un gasto.
P.D. todo el mundo debería tomar nota: cuando el periódico de tu vecino veas cerrar, pon tu tele a remojar…






