La Vida Moderna: ¿Sex and the city?

El hecho de crearte un blog/página personal/diario (llamadlo como querais) siempre plantea curiosas reflexiones y grandes propósitos vitales: voy a escribir cosas superinteresantes, supermodernas, profundas, divertidas… vamos, como soy yo. Uno piensa en “Sex and the city” - “Sexo en Nueva York”, en Carrie Bradshow y todas esas situaciones tan “cool” que les ocurren y se dice: yo igual, pero en versión tío heterosexual. Lo cierto es que cuando llegas a casa por la noche en el repaso diario no aparecen ese tipo de cosas.

Salir de la pequeña pantalla y tomar conciencia de tu mísera existencia suele implicar además que cuando sí que tienes algo interesante que contar empiezas a darle demasiadas vueltas a las cosas: ¿realmente quiero contarlo? ¿quiero que se entere/n? Si quiero que se entere/n ¿por qué no se lo cuento directamente? Si se entera/n… ¿Le/s sentará bien, me retirará/n la palabra? ¿Lo pongo en mi blog porque me da vergüenza decirlo directamente?

Claro, este tipo de cosas no suelen salir en las series de televisión, y en el siguiente capítulo la historia es totalmente distinta y no nos cuentan como ha terminado: han ido a tu casa a amenazarte de muerte por acostarte con la pareja de tu mejor amigo o amiga, el chico o chica a quien le has insinuado algo (o a lo peor lo has contado abiertamente, o a lo mucho peor incluso le has escrito una poesía) notas que ya no te habla y no baja a tomar café a la máquina a las 11:36h, que es cuando bajaba siempre, o quizá tus amigos o compañeros de trabajo te empiezan a mirar con cara de cachondeo/mala ostia/pena (táchese lo que no proceda).

También está la versión “quiero escribir un guión pero voy a tener que cambiar los nombres porque si no voy a empezar a recibir llamadas nocturnas insultándome… bueno, tendré que cambiar algo más que los nombres”

Si alguien siente curiosidad, que se vea “Desmontando a Harry”, de Woody Allen.


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