Uno sigue las últimas semanas todas las noticias que rodean la prensa como sector (española e internacional) y llega a una única conclusión: hay un tipo de personas que no sabes lo que hacen, y otro tipo de personas que no saben lo que hacen. Pequeños matices para ilustrar situaciones radicalmente disintas.
No es difícil saber quien está incluído en cada uno de los grupos. Murdoch anuncia “The Daily”, del que sabemos cuánto costará, cuantos trabajadores tendrá (o tiene) y cual es su presupuesto. Richard Branson directamente ha sacado una revista iPad. No han tenido problemas en anunciar sus nuevos proyectos, sin dar los detalles clave, por supuesto.
Otros van detrás, intentando copiar la forma, sin entender el fondo, y siempre esperando a ver que hace el que va dos pasos por delante para intentar seguirle.
Apple sigue haciendo movimientos extraños si se observan uno a uno, pero que cobran sentido vistos con perspectiva: hace un año compró Lala, un servicio de música en la nube, y lo cerró a los pocos meses. Vaya forma más estúpida de gastarse el dinero, pensarán algunos.
Luego lanzó Ping, que ya los más alegres reporteros tecnológicos están tachando como Fail 2010. Hace unos meses se incluyó la posibilidad de poder comprar mediante micropagos desde las aplicaciones de terceros en iPhone/iPad, y en la siguiente actualización del software, prevista para la primera quincena de diciembre, se anuncia que se extenderá para poder establecer sistemas de pagos por suscripción.
Steve Jobs lleva tres años con ese pequeño aparatito que se llama AppleTV, que al principio no hacía muchas cosas, y con la nueva versión hace algunas más, como poder alquilar y comprar películas online. Apple lleva construyendo su famoso centro de datos más de un año y casi lo tiene acabado. Apple, que casi nunca sabemos qué está haciendo, siempre está haciendo algo, y siempre por alguna razón. Lanzan pequeños servicios, productos… que individualmente dicen poco, y más tarde, de forma sorprendente, encajan a la perfección en una idea global que termina revolucionando el mercado.
Jugando a la futurología ¿quien apuesta por un servicio de música en la nube a través de una suscripción mensual, en la que los artistas que están dentro de Ping estrenen sus temas sin pasar por la discográficas? ¿O un kiosko de prensa virtual que permita acceder a la información que queramos también a través de suscripción, sin rotativas, sin gastos de distribución, donde las empresas periodísticas se llevan el 70% y Apple el 30% de los beneficios?
Apple tiene los usuarios (iTunes) y lo más importante, sus tarjetas de crédito y los hábitos creados de compra a través de la red. Es tan sencillo como decir “Bueno, aquí tenéis estos servicios, y lo mejor de todo es que no necesitáis hacer nada, ya hemos montado toda la infraestructura delante de vosotros sin que os diéseis cuenta. 70-30, y todo el mundo a pasar por el aro. O eso, o desapareceis.”
Hace un par de meses estuvo en España Nicholas Negroponte, un señor al que en principio no le tenía gran fe por iniciativas tan peregrinas como OLPC (One Laptop Per Child), que me sonaban un poco snob. Pero al preguntarle por qué pensaba él que los grandes grupos de prensa ponían tantas trabas a la evolución tecnológica y se empeñaban en mantener esas arcaicas estrucuturas empresariales, en lugar de dar sesudas y peregrinas razones propias de un gurú, fue tan sencillo y directo que me convenció: las cosas no cambian simplemente porque hay mucha gente que vive muy bien tal y como ha vivido hasta ahora y tiene nulo interés en que sean de otra forma. El idealismo conceptual frente a la acomodada realidad.


